by Monica Ashida (2006)

Pentagrama No1, de la serie Viaje Desconocido

Animada por el impulso nómada que la ha llevado a cambiar de entorno en más de una ocasión, Miho Hagino dejó su natal Japón para lanzarse a una aventura que pareciera estar reservada exclusivamente a los hombres.

En 1992 emprendió, sin más compañía que una motocicleta, una travesía de Vancouver a Nueva York. Esta osadía inevitablemente nos trae a la memoria historias heroicas de hombres valientes que dejan todo para buscar emociones y encontrarse a sí mismos. Movidos por la ambición o el riesgo, estos personajes montan sus corceles motorizados y encarnan el ideal masculino y romántico del aventurero solitario.

El aspecto frágil y delicado de Miho Hagino nos hace preguntar en primer término ¿qué fue lo que la motivó a emprender un periplo cargado de riesgos e imprevistos? La respuesta seguramente no es muy diferente a la que obtuvieron quienes antes y después de ella han vivido un lance similar: para salir de lo cotidiano y enfrentarse a situaciones desconocidas, para descubrir y aclarar ilusiones y ambiciones escondidas.

En el caso de Miho Hagino, el viaje le proporcionó, además de la vorágine de experiencias prevista, el material para realizar una singular obra de arte. El trazo a lápiz sobre papel artesanal japonés de las líneas de las carreteras que iba recorriendo, fue revelándose como las partituras de una composición musical regida por sus propias leyes. Sin usar notas ni marcas divisorias de compás, la naturaleza melódica de los dibujos de Miho Hagino resulta inequívoca, y su interpretación instrumental posee una capacidad de evocación tan eficaz como la que transmitiría cualquier otro registro documental de viaje.

En esta ocasión, la concertista Aki Takahashi ejecutará el primer pentagrama de los seis (el que corresponde al tramo en territorio canadiense de Vancouver a Edmonton) que conforman esta dilatada composición. Siguiendo y respetando la lógica secreta que guió las andanzas de Miho Hagino, la interpretación será totalmente libre. La maestra Aki Takahashi, se sentará al piano, émulo de la moto que usó nuestra artista, y con los dibujos – partitura a la vista, cual mapa de carreteras, emprenderá un recorrido por territorios ignotos y cargados de promesas imprecisas, descifrando a cuál nota corresponde esta línea, aquel cruce o la bifurcación de más allá. El resultado será, además de irrepetible y enigmático, una historia narrada al oído de los afortunados asistentes a esta especial velada. Ellos conocerán entonces la emoción de una mujer sola y extranjera cruzando un continente.

Mónica Ashida

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