by Mauricio Ortiz (2010)

Spanish

Proyecto JAPÓN -a country in the memories-

A pure friendship

México and Japan, Japan and México: It all begins with a shipwreck. Rodrigo de Vivero, outgoing governor of the Philippines, was on his return to México when in Japanese waters a storm struck the galleon he was traveling in, the San Francisco. Survivors reached the shore on September 30th, 1609 in Iwawada (Onjuku), on the east coast of Honshu, the Japanese main island (not far from the Edo castle, where the immense Tokyo would eventually raise). Don Rodrigo was received by the shogun, Hidetada Tokugawa, and his father, Ieyasu Tokugawa —founder of the third and last shogunate of Japan, which would rule the country until the last third of the nineteenth century— and that was the first official contact between the two countries. A year later, in October 1610, the Mexicans arrived in Acapulco aboard the San Buenaventura, accompanied by a delegation of 25 Japanese traders, three of whom remained in México, according to testimonies of the period.

Time goes by. There is reference of a new maritime event in mid-nineteenth century, when a Japanese commercial ship was adrift and then rescued by Mexicans, and in 1888, already in full Meiji and Porfiriato eras, a Treaty of Friendship, Commerce and Navigation was signed, finally formalizing the friendship relations between the two nations. Nearly a decade later, in 1897, and by invitation of President Porfirio Díaz, thirty Japanese farmers settled in Escuintla, Chiapas, in an attempt to start the cultivation of coffee. This group, known as the settlers Enomoto, is considered the first stage of immigrants. Those who later joined that agricultural enterprise are considered immigrants of the second stage, and the third stage recognizes the more than 10,000 Japanese citizens who migrated to México between 1900 and 1910 to join the construction of railways, mining, agricultural work and commerce. From then until today, the flow of Japanese people to México has been steady, both temporarily and permanently, residing in the north, center and south, and participating in all walks of life.

Where are all these Japanese? From those who arrived aboard the San Buenaventura and decided to stay, to Miho and Taro who work their wonders in a workshop in Tacubaya, through the Enomoto settlers and immigrants of the fifth and sixth stages and their children, and the children of their children, and the children of their children’s children, Japanese-Mexican of second generation, third or fourth?

Here they are, around us, inside of us, fibers of the social fabric, with their particular genetics and its high civilizing sense, in our thoughts and in our hearts. Japan and México, México and Japan, nations strikingly in brotherhood, a pure friendship between two counties who find such a peculiar and pronounced affinity within their vast differences; an unusual neighborhood mediated by an ocean and sealed with a shipwreck.

Mauricio Ortiz


Una pura amistad

México y Japón, Japón y México: todo comienza con un naufragio. Rodrigo de Vivero, gobernador saliente de Filipinas, regresaba a México cuando, en aguas japonesas, un temporal sorprendió al galeón en que viajaba, el San Francisco. Los sobrevivientes tocaron tierra el 30 de septiembre de 1609 en Iwawada (Onjuku), en la costa oriental de Honshu, la isla principal del archipiélago japonés, no lejos del castillo Edo, lugar donde con el tiempo se levantaría la inmensa Tokio. Don Rodrigo fue recibido por el shogun, Hidetada Tokugawa, y su padre, Ieyasu Tokugawa —fundador del tercer y último shogunato del Japón, que gobernaría el país hasta el último tercio del siglo XIX— y ése fue el primer contacto oficial entre los dos países. Un año más tarde, en octubre de 1610, los mexicanos llegaban a Acapulco a bordo del San Buenaventura, acompañados por una comitiva de 25 comerciantes japoneses, tres de los cuales se quedarían en México según testimonios de la época.

Pasa el tiempo. Se habla de un nuevo acontecimiento marítimo a mediados del siglo XIX, cuando un barco comercial de Japón queda a la deriva y es rescatado por los mexicanos, y en 1888, ya en plena era Meiji y en pleno porfiriato, se firma un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación que termina de formalizar las relaciones de amistad entre las dos naciones. Casi una década más tarde, en 1897, y a invitación del Presidente Porfirio Díaz, una treintena de agricultores japoneses se instalan en Escuintla, Chiapas, para intentar el cultivo del café. Este grupo, conocido como los colonos Enomoto, son considerados el primer tipo de inmigrantes. A los que posteriormente se adhirieron a esa empresa agrícola se les considera inmigrantes del segundo tipo, y como de tercer tipo se conoce a los más de 10 000 ciudadanos japoneses que migraron a México entre 1900 y 1910 para incorporarse a la construcción de ferrocarriles, a la minería, al trabajo agrícola y al comercio. De entonces al día de hoy el flujo de japoneses a México ha sido constante, avecindándose en el norte, en el centro o en el sur, transitoria o definitivamente, y participando en todos los caminos de la vida.

¿Dónde están todos estos japoneses, desde aquellos que llegaron a bordo del San Buenaventura y decidieron quedarse, hasta Miho y Taro que trabajan sus maravillas en un taller de Tacubaya, pasando por los colonos Enomoto y los inmigrantes de quinto o sexto tipos y sus hijos, y los hijos de sus hijos y los hijos de los hijos de sus hijos, japoneses-mexicanos de segunda generación o de tercera o cuarta?

Aquí están, a nuestro alrededor, adentro mismo de nosotros, fibras del tejido social que somos, con su genética particular y su alto sentido civilizatorio, en nuestro pensamiento y en nuestros corazones, Japón y México, México y Japón, naciones llamativamente hermanas, una pura amistad entre dos pueblos que encuentran tan curiosa y pronunciada afinidad en el seno de sus vastas diferencias, esta insólita vecindad mediada por un océano y sellada con un naufragio.

Mauricio Ortiz

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s